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DETESTO LAS MACABRAS FIESTITAS CUMPLEAÑERAS

Cumplir años suele ser un acontecimiento feliz y por tanto muy festejable.

Yo mismo lo he celebrado, muchas veces. Pero ya cada vez menos.

En primera instancia, porque empecé a tomar conciencia de que aunque significa haber transcurrido un año más de vida, también implica restárselo a los que nos quedan.

Y el tema no es precisamente lo del temor a la muerte, sino lo del pánico atroz hacia la vejez!

Muchos dirán que volverse anciano en forma digna es algo muy deseable y honorable. Seguramente en Tanganika lo sea. Pero seamos realistas con respecto a las condiciones de vida que generalmente afligen a nuestros abuelos, en el mundo occidental. Es todo un tema, que seguramente trataré en alguno de mis próximos posts.

Siguiendo con lo que nos ocupa, como les decía - y ya habiendo decidido poner la mejor cara y tratando de evitar pensar en los peligros que nos esperan a medida que vamos agrandando el numerito de años que nos acerca cada vez más a la tan curiosamente llamada "Feliz Edad" (a quién se le habrá ocurrido nombrarla así?) - lo que nos toca es decidir que haremos, o no haremos, al momento cronológico de entrar en un nuevo aniversario de nuestro nacimiento.

Aunque parezca algo muy trivial, lo más probable es que si decidimos festejarlo, tengamos que considerar varios factores, sobre todo si somos de los que preferimos hacer de la ocasión un momento realmente placentero. Entonces, habrá que ver si es más conveniente reunir en casa a los parientes, amigos y conocidos, o invitarlos a algún otro sitio más adecuado para lo mismo.

La primera opción puede acarrear varias consecuencias, siempre dependiendo de nuestras capacidades financieras. Porque si nuestra humilde morada cuenta con campo de golf privado, supongo que no debe ser mucho problema poner a una veintena de personas alborotadas y medio desnudas, a trotar borrachas entre los glamorosos carritos, en el pleno fragor del jolgorio!

Pero si donde vivimos no es más que un pequeño apartamento que se parece más a una casa de muñecas que a la residencia de Donald Trump, estamos fritos!!! A la vez de tener que cocinar o comprar los platos que deseas servir, limpiar a fondo, estar espléndido, saludar y sacarte fotos con los invitados, también tenés que atenderlos como lo hace todo buen anfitrión que se precie, tratando de hacerlos sentir cómodos aunque ni idea tengan sobre quiénes son varios de sus compadres fiesteros.

Ello no sería tan grave sino fuera porque, además, siempre están los colgados desubicados que, confundiendo tu domicilio con una disco bailable, llegan a última hora, cuando ya se fueron todos, y justo después de que habías comenzado a limpiar el vómito del tío que se pasó de rosca con la cerveza, o a resignarte a tirar los restos de las carísimas figuritas de cristal de Murano, que heredaste de tu tatarabuela lituana, y que los endemoniados jóvenes retoños que descaradamente se le ocurrió traer a tu compañera de trabajo, usaron como proyectiles cuando no tuvieron mejor idea que la de ponerse a jugar a la guerra de adornitos sobre tus prístinos sillones!!!

Teniendo en cuenta tan desagradable alternativa, puede que te decidas por la segunda opción, festejar afuera, enfrentándote a la disyuntiva de elegir el lugar más adecuado, para que además de gustarte, también sea accesible para todos, tanto en referencia a su ubicación geográfica, como a la monetaria, porque no todos pueden pagar lo mismo por un servicio de tenedor libre chino en el que, para variar, sirvan comida casi fresca, por lo menos. Pensá que como la idea básica es que cada uno abona su consumición, seguramente no todos vendrán, por lo que al momento de reservar no podés cometer errores, no sea cosa que pidas una mesa para treinta, y te vengan sólo tres. Y es que cuando uno es el que paga, la mayor parte no falla, pero al momento de tener que largar los mangos, parece que los estuvieras amenazando con cortarles los dedos!!!

Y eso es lo mínimo. Hay otras circunstancias que se suelen presentar indistintamente tanto si celebrás afuera, como si lo hacés en tu propia casa.

Acordate de esas veces en que se han cruzado, en la misma oportunidad, personas que no se pueden ni ver entre sí (porque generalmente son "ex" algo, ex-familiares, ex-parejas, ex-socios, ex-lo que sea), pero que, coincidiendo en lo de seguir teniéndote de amigo, se aprovechan de la ocasión para despreciarse mutuamente de todas las formas posibles, mientras vos en el medio, te haces el disimulado dándole a las guirnaldas y la matraca, aprovechándote de la excusa de que ya estás medio en pedo, y tratando de evitar que encima después te acusen de haber sido el causante del tan mal momento que pasaron!!!

Y ni que decir de los que vienen sólo a recoger información de primera mano, para luego poder expandirla tranquilos entre sus eventuales sádicos cómplices, que te sacarán el cuero hasta el hartazgo, siempre listos para pasarla bomba a costa de cualquier defecto, por mínimo que sea. Entonces se fijan en todo, principalmente en el nivel de orden y limpieza de tu cálido, y quizás algo desordenado refugio, al punto de que al otro día, todos en la empresa sabrán a qué se parece la mancha de humedad que te olvidaste de limpiar en el cuartito trasero que usás de desván, colgándote sin reparos el mote de "dejado mugriento", sanguinaria e impunemente, de forma irremediable, y por los siglos de los siglos!

O sea que no es algo tan fácil de manejar. Los ejemplos que traté hasta aquí no son más que un mínimo porcentaje de la totalidad de las potenciales experiencias inolvidables que podés llegar a transitar.

Por eso, y por mucho más, es que nomás empieza a acercarse la fecha, comenzás a estresarte pensando cómo harás esta vez, porque a no ser que decidas esconderte bajo la mesa, o mandarte a mudar a la casa de tus parientes en el interior, por más que no hagas nada, seguramente vendrán a saludarte igual, y algo debés tener preparado, te guste o no.

Por supuesto que cabe la posibilidad de que asumas la pose de esos a los que no les importa nada, y entonces lo único que haces es invitarlos a tomar unos mates lavados, y si no tenés ganas de aguantarlos, les agradeces los inservibles cachivaches que te trajeron de regalo (y que guardarás para obsequiárselo a alguien que no quieras cuando también cumpla años, con la misma moña y todo), y los echás directamente, para que vayan a criticar y comer de arriba a otra parte, aduciendo que te duele demasiado la cabeza como para permitirles quedarse un minuto más, y a otra cosa mariposa, no sea que encima te impidan ver, en la tele, el último capítulo de la comedia brasileña hot "Dançando na garrafa II", que protagoniza la nieta bisexual de Xuxa, y que con tanta paciencia has venido siguiendo desde ya hace casi dos años!

Pero en caso contrario, cuando uno aún pretende conservar algo de estilo y roce social, encontrar los medios más idóneos para mantenerse dentro de una actitud amablemente evasiva, puede llegar a ser realmente tedioso y complicado, lo que hace que, por una razón u otra, al final dicho compromiso igual termine volviéndose totalmente...DETESTABLE!!!
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