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DETESTO A LOS PÉRFIDOS RATEROS Y FAMILIA


No confundir con familia en términos de parientes sanguíneos, que a no ser que tengan todos la misma debilidad, qué culpa tienen de que cada tanto haya que ir a pasar el domingo en una cárcel, para que el pobre proscripto no se sienta abandonado?

Como familia me refiero a los otros ladrones, rapiñeros, punguistas, chorros, malandras, maleantes, oportunistas, cacos, carteristas, cleptómanos, descuideros, saqueadores, timadores, usureros, estafadores, bandidos, atracadores, cuatreros, los de las bandas, y tooodos los demás amigos de lo ajeno, habidos y por haber, que nos hacen vivir en un ataque de nervios contínuo!!!

Y eso que en Montevideo, donde vivo, todavía la cosa, si bien es grave porque somos pocos, sigue siendo un paraíso comparado con lo que están viviendo en otros lugares!!! No quiero ni imaginarme lo que debe ser!!! Y detesto que los encargados de la seguridad no profundicen esfuerzos tomando medidas más apropiadas para defendernos de todos esos atropellos, que exceden lo puramente material, ya que el daño psicológico, y muchas veces físico -sino la muerte directamente - es irrecuperable en la mayor parte de los casos!!!

Parece mentira que trabajemos todo el día para luego venir a encerrarnos en casa, mientras esta manga de vagos y vivos se dedica a conseguir dividendos a través de esa violencia que tanto pánico nos provoca!!!

Porque no sé a ustedes, pero para mí suele ser algo bastante preocupante. Uno ya se siente psicopatizado hasta los tuétanos. Hay quienes niegan que sea tan real, aduciendo que no es más que la resultante de tanto bombardeo exagerado efectuado por los medios de prensa.

Yo pienso que quien lo dice seguramente nunca ha sentido el filo de una navaja en el cuello, o la punta de un revolver en las sienes, mientras, en el mejor de los casos, lo único que hacen es llevarte todo lo que con tanto sacrificio has logrado reunir, aunque a veces no sea más que unos pocos pesos.

Nunca me olvido de las veces que me sucedió atendiendo diferentes locales comerciales. El trauma que te queda es tan fuerte que luego, aunque quien entre sea aparentemente una inofensiva abuelita, a uno le parece que no va a tardar en sacar de la cartera la caño recortado para apuntarnos con la mano temblorosa que le provoca el Parkinson, y volarnos la tapa de los sesos, aunque sea sin querer, de tanto temblequeo nomás!!!Y ni te cuento esas veces que te bajás del ómnibus en la parada de la avenida, medio tarde en la noche, empezás a rumbear para tu casa, y después de casi agarrarte tortícolis de tanto torcer el cuello para comprobar que nadie te sigue desde ninguna de las cuatro direcciones posibles, optás por caminar por el medio de la calle para evitar que se te aparezca alguno de estos siniestros personajes, saltando de alguna casa y de sorpresa en la vereda, y preferís el peligro de ir sorteando los autos que te pasan raspando, haciéndote vientito en los pelos de la nuca.Todo parece ir bomba, pero cuando ya estás cerca de tu casa, páfate! ves venir al sospechoso que se te acerca cada vez más, caminando en dirección contraria, ya casi enfrente a vos, allí, a menos de veinte metros!

Mientras te recontra maldecís por ser tan estúpido que no lo viste antes, tratás de sobreponerte disimuladamente a la especie de parálisis que te sobreviene, a la vez que decidís si seguir caminando en la misma dirección que venías, tal como siempre te aconsejan, para no darle a pensar que ya te aterraste, o directamente dar la vuelta y empezar a correr como un endemoniado, hasta la próxima seccional de policía, y pedir que te acompañen hasta la puerta.

Entonces, sintiendo vergüenza por tus propios cobardes pensamientos, te viene algo así como una especie de coraje reciclado y te animás a seguir como venías, pero, eso sí, cruzando disimuladamente hacia el lado opuesto de la calle, siempre rezando y pidiéndole a Dios, Jesucristo, la Virgen Maria, el Arcángel Miguel, y a todos los santos que recuerdes, que por favor hagan que el susodicho se apiade de vos y no cruce. Y funciona! O al menos es lo que crees en principio.

Adelantás cinco, diez metros más, quince, y cuando ya pensabas que zafabas comprobás sobresaltado que el individuo desconocido y con pinta de ser una recién escapado del penal, se dirige directamente hacia vos!!! Ahí en estado total de estupor, con palpitaciones, y a punto de darte un síncope, sintiendo como te corre un sudor frío por la espalda, y te transpiran las manos a más no poder, atinás a lo primero. Empezás por entregarle la billetera, y enseguida seguís con el resto, o sea el reloj, la pulsera, el celular, mientras de rodillas tratás de dejarle claro que pensás colaborar, le balbuceás que le querés dar todo, le mentís que lo entendés, que comprendés su situación, tratás de sonar creíble, y le recontra implorás que no te mate, que no te mate, que no te mate, que mejor sólo te viole, o que te corte algún pedazo, pero que por favor no te mate, que no te mate! Es el instinto de supervivencia el que te hace arrastrarte como una miserable cucaracha humana, teniendo en la cabeza todo junto lo horrible de las noticias cada vez que hablan de un caso de éstos. Y por un instante hasta llegás a pensar que por ahí el susodicho se apiada y te dejar salir ileso, pero cuando ves, tratando de que los ojos no se te salten de las cuencas, que mete la mano en el saco, y se apronta para extraer la Magnum 44, como un poseído por alguna fuerza sobrenatural, te parás cual rayo y corrés haciendo zigzag para evitar que te deje hecho un colador, lleno de agujeros, hasta que, logrando saltar las rejas vaya uno a saber cómo, de una zambullida de te metés en tu casa atravesando la puerta de un golpazo, y dejando la silueta como en los dibujos animados!!!

Allí mismo, ya debajo de la cama, es donde finalmente comprobás, tratando de sofocar la taquicardia y todos los demás síntomas de un paro cardiorespiratorio fulminante, cuan real es aquello de que ciertos animales aflojan sus esfínteres para vaciar la vejiga y los intestinos, con tal de quedar livianos para poder correr más rápido al momento de escapar de algún depredador. Tu ropa interior y pantalones dan prueba de ello!!!

Y es que lejos de ser una especie de "sensación térmica", como dicen, lo tuyo es una verdadera "sensación escatológica", que odiás desde lo más profundo de tu ser, por el asco que te provoca.

Mientras tanto, a cuatro o cinco cuadras de distancia, lo más probable es que el muchacho estupefacto todavía sostenga el cigarro que iba sacando para explicarte que no quería tus cosas, sino que se te acercó únicamente para preguntarte si tenías fuego!!!

AY, MALDITA INSEGURIDAD, TE ODIOOOOO!!!!!!!!!!!!
AY, MALDITA MANÍA PERSECUTORIA, COMO TE DETESTOOOOOO!!!!!!!!!DELINUENCIA EN EL URUGUAY, ÍNDICE DELICTIVO URUGUAYO, CRIMINALIDAD EN EL URUGUAY, SITUACION DE LAS CÁRCELES URUGUAYAS, INSEGURIDAD EN EL URUGUAY, INSEGURIDAD EN MONTEVIDEO, ROBOS EN EL URUGUAY, ASALTOS EN EL URUGUAY, ISEGURIDAD PÚBLICA URUGUAY, MEDIDAS COMBATIR DELITOS URUGUAY,DELITOS EN MONTEVIDEO, PENAS CARCELES URUGUAY, LEYES DE CRIMINALIDAD EN URUGUAY, CODIGO PENAL URUGUAYO




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